La creación de velas artesanales es todo un arte. Empezamos con un material como la parafina y podemos crear velas con multitud de formas, colores y aromas que te ayudarán a decorar tu casa, tu oficina, tus eventos a tu estilo, además de ser una excelente opción a la hora de hacer un regalo ya que aparte de ser un hermoso y atrayente objeto, tiene varias utilidades como las siguientes:

Pero, ¿A que llamamos "vela"?

Con el sustantivo de "vela", entendemos exclusivamente fuente de calor y de luz, que son de una masa que contiene la mecha, y la masa firme que rodea la mecha.

También entran las luces de té; las velas de aceite- aunque se encuentra la masa para quemar en una taza o en otro recipiente. Si la masa que rodea la mecha es liquida, hablamos de una lámpara, luces o linternas. Con latas o formas parecidas, se imita muchas veces una vela, pero con una masa liquida para quemar se diferencia bastante de una vela. Las antorchas tampoco entran en la familia de las velas ya que están hechos de un bobinado y no disponen de mecha.

¡Las llamas de las velas como una fascinación- también para científicos! El famoso científico inglés Michael Faraday (1791- 1867) estaba realmente tan "encendido" que realizó un informe para estudiantes. Dijo "Todas las leyes químicas se reflejan en una vela" - o por lo menos se puede considerar, y difícilmente se encuentra una entrada de fácil acceso en este tema "Sus observaciones y conclusiones se publicaron bajo el nombre "Lectures on the Chemical History of a Candle".

Analicemos en profundidad la llama con realismo y de forma científica: Si encendemos la mecha de una vela, el calor de la llama deshace la cera. La cera líquida sube por atracción capilar en la mecha y se vaporiza, llegando al final de la mecha. Se liberan en este proceso moléculas de hidrocarburo, que disminuyen. Químicamente y conjuntamente con el oxígeno exterior reaccionan. Las partículas de hidrocarburo rígido se calientan por los gases y la zona de reacción de calor, y se calientan hasta la incandescencia.

Dicha incandescencia crea la cálida luz amarilla. Como una llama de una vela esta siempre en movimiento, no se puede garantizar al 100% el proceso de quemamiento del hidrocarburo, y puede que se escapen unas pequeñas piezas de tizón. Por este motivo no existe una llama, si tizón. Pero la cantidad de tizón se puede reducir al minino con una construcción óptima de la vela y sobre todo utilizando los materiales adecuados.

Para un quemamiento óptimo con poco residuo, la mecha no debe de estar inclinada nunca, y la extremidad de la mecha se encuentra en la parte exterior de la vela. Ahí está la temperatura máxima, y la mecha se puede quemar perfectamente.

Como en todos los casos de un quemamiento menor al 100% de materiales orgánicos, se crea distintas sustancias de la clase poli- cíclicos hidrocarburos aromáticos.

El Profesor Doctor Grimmer analizó en 1988, por orden de la "Asociación de los fabricantes de velas", que las masas de estas sustancias en el momento del quemamiento de las velas teñidas, las velas lacadas y las velas naturales realmente existen. La concentración media es la misma como en áreas al aire libre... Y nosotros podemos seguir viendo el bonito juego de la llama tranquilamente y podemos seguir soñando.